Julio-Agosto   2016 • Año XV
#32
SALA DE LECTURA
El Psicoanálisis pensado desde la psicosis
Daniel Millas, Grama, Buenos Aires, 2015
Por Diana Antebi y Lisa Erbin
Bajar este artículo en PDF

El Psicoanálisis pensado desde la psicosisEl Psicoanálisis pensado desde la psicosis, escrito por Daniel Millas, es el fruto de años de trabajo docente en la transmisión del psicoanálisis de la orientación lacaniana. El título mismo nos dispone al encuentro de la perspectiva que nos propone, la de la ultimísima enseñanza de Jacques Lacan, de la que extrae preciosos aportes teóricos y clínicos que iluminan la práctica analítica actual. Nos invita a "tomar a la psicosis como un verdadero programa de investigación que servirá de brújula para la elaboración teórica y clínica del psicoanálisis".

Nuestro gusto por reseñar este libro encuentra su fundamento en la labor como colaboradoras docentes del Propedeútico sobre las Psicosis dictado en el ICdeBA, de modo tal que vivimos su entusiasta y generosa transmisión y posibilidad de intervención.

Desde un inicio su gusto exquisito por la psiquiatría clásica, por los autores que inspiraron a J. Lacan en su formación psiquiátrica y en su tesis doctoral: Seglás, Kretschmer, De Clerembault, Jaspers, Neisser, Serieux & Capgras, Kraepelin, nos va llevando a virar de lo descriptivo psiquiátrico a lo estructural con las marcas del lenguaje. Nos transmite muy bien cómo esa inspiración se transforma en una auténtica reinvención, en lectura de detalles que conducen a Lacan a leer allí el fundamento de la estructura subjetiva. Los automatismos de lenguaje lo llevan a pensar al mínimo fenómeno como la estructura misma, y cómo el armado delirante es una tentativa de reconstitución subjetiva frente al fenómeno impuesto. Recorta la experiencia de un vacío, fundamental en el desarrollo de la psicosis, y la certeza de que algo significa, brújula que no necesita correlato con la realidad, elemento princeps de reunificación del sujeto. Esta es la estructura que Lacan extrae y sostiene a lo largo de su enseñanza. Y es la localización de los fenómenos sutiles, por ejemplo, la que da la pista para adentrarnos en el camino de la categoría joven de psicosis ordinaria, que también toca el texto. Llega a conducirnos hasta la actualidad de los manuales clasificatorios, desintegradores de las categorías clásicas para arribar al diagnóstico singular y en transferencia.

Si la primera enseñanza de Lacan está marcada por la primacía del registro simbólico y la neurosis es el modelo que ordena la doctrina psicoanalítica, la última enseñanza "toma como modelo el síntoma psicótico, en tanto se quiere demostrar la incidencia de lo simbólico en lo real en todo síntoma". Es entonces en esta dirección que encontramos la lógica que sostiene a la forclusión de la función del Nombre del Padre como central para dar cuenta de la estructura psicótica, anudada al planteo de la irrupción de un goce extraño e impuesto, imposible de domesticar.

Así hallamos el hilo que va enhebrando los capítulos, y es la esclarecedora demostración de que todos somos enfermos de lenguaje y de que este parasitismo es el que instaura la discordancia irreductible entre el sentido y el goce, de modo tal que cada una de las estructuras clínicas debe hacer el trabajo de subjetivar el cuerpo. Se enlaza en esta línea el problema de la interpretación en la psicosis y en la práctica analítica misma, destinada a desbaratar "el espejismo de la verdad" y poniendo en el centro de la escena al goce, que es su referencia. La radicalidad de este planteo sienta entonces la base para decir que la neurosis es un trastorno de lenguaje. "Hablar trastorna y es, inevitablemente, un trastorno de lenguaje".

Recorre las psicosis en su variedad clínica: parafrenia, paranoia, manía, y pone especial atención a la esquizofrenia, en tanto es el nexo fundamental entre la psiquiatría y el psicoanálisis. Se trata de una entidad con una importante historia y que tiene para nosotros el valor de demostrar cómo los trastornos de lenguaje son siempre de orden libidinal, es decir, que ponen sobre el tapete el problema del lazo antinatural entre significante y goce.

Múltiples enseñanzas logra transmitir de la esquizofrenia, además de la mencionada: por ejemplo, diferenciar clínica y teóricamente la falta y el agujero ‒nociones esenciales para el abordaje de la estructura‒, y la relación siempre trastornada con el propio cuerpo. La esquizofrenia nos muestra la falla estructural entre el ser y el cuerpo, y los modos de arreglo que exige esta falla en términos de ficción que responda por esa experiencia de ajenidad corporal. Finalmente, se trata entonces de llegar por esta vía a un arreglo singular entre el sentido y el goce del propio cuerpo.

Menciona muy especialmente un fenómeno propio de la esquizofrenia: la ironía. Fenómeno que opera discursivamente como defensa frente a lo real y que Millas compara con la ironía analítica, es decir, "aquella que admite un uso particular y operativo de los semblantes, que se corresponde con la ética del discurso analítico". De modo tal que se abre la investigación sobre el uso de los semblantes que hace el analista, y la dirección que se imprime al tratamiento. La noción del delirio como aquello que "se desvía del surco" nos encamina hacia la idea de que la orientación a lo real de la experiencia analítica y el recorte de la singularidad "por fuera del surco" que es su consecuencia, nos arroja al sintagma "todos somos locos, todos delirantes".

Su lugar como coordinador del Hospital de Dia del Hospital Dr. T. Álvarez, donde además realiza presentaciones de enfermos, enriquece la transmisión de su experiencia en dichos dispositivos y nos aporta ejemplos clínicos.

Leer el libro es no solo pensar la psicosis sino el desafio de pensar el psicoanalisis desde las enseñanzas de la psicosis. ¡No se lo pierdan!

El Caldero Online Cuatro+Uno EntreLibros
La Red PAUSA ICdeBA IOM2
EOL Wapol FAPOL Radio Lacan